Podría decirse que Orlando Bloom es actor gracias a su madre: fue ella quien les inculcó a él y a su hermana la pasión por las artes cuando eran pequeños. Animado por ella, Orlando empezó recitando poesía en festivales de su localidad. Y poco después, estando aún en el colegio, decidió que quería dedicarse a la interpretación.
A los 16 años se trasladó a Londres y se unió al National Youth BloomTheatre, donde actuó durante dos temporadas. Más tarde consiguió una beca para estudiar en la British American Drama Academy. Durante aquel tiempo acudió a multitud de castings; eso le permitió hacerse con pequeños trabajos en la televisión británica y con un breve papel en Wilde, con la que debutó en la gran pantalla en 1997.